El Refugio

Wednesday, July 20, 2005

Él es

Él es un poco más alto que yo; es alguien que está aprendiendo a captar con su cámara las cosas y los momentos que nos ofrece la vida; los meses que estuve en Argentina ví cómo su barriga iba creciendo poco a poco –es un muchacho de buen diente-; tiene una sonrisa que ya es característica en él –es como si escucharás ‘Yesterday’ y sabes en el acto que se tratan de los Beatles-; nunca se cansa de hablar y, generalmente, es para alegrarte el día o sino para darte ese consejo que necesitas cuando clamas en silencio una mano amiga; es un aventurero de esos tipo Indiana Jones –por algo es uno de los encargados de los scouts de su querido Ecuador-; es la persona que me recibió cuando llegué a la Residencia en Buenos Aires; es el hermano que me despidió en Ezeiza cuando tenía que volver a Lima. Es Milyon, mi amigo, mi hermano ecuatoriano.
Milyoncito –como su madre Margarita le dice con cariño- ya llevaba un mes en Buenos Aires; cuando un 26 de febrero del 2005, yo llegaba a la Argentina. Eran casi las 6 p.m., cuando interrumpí su tarde de TV, salió de su cuarto y con gran amabilidad aceptó cuidar mis maletas; mientras yo llenaba el formulario de inscripción. Así empezó nuestra amistad, nuestra hermandad.
Sólo tardó unos días más para demostrarme otra vez su calidad como persona. Fue cuando la rectora de la escuela donde debía seguir mi curso de cinco meses, me informaba sin ninguna consideración, que éste había sido cancelado. Terror en Buenos Aires. Así pude titular ese momento de mi vida. Sin embargo, el hincha del Nacional de Quito me dio una palmada de alivio, una mano de ayuda. Él también es Licenciado en Comunicaciones como yo, así que me guió en los cursos que podía seguir en Buenos Aires y a la semana empezamos juntos el curso de cámaras de televisión.
Los fines de semana es sinónimo de joda en Buenos Aires: salir tarde y llegar cuando el sol nace es la idea; pero no para todos. Con Milyon, pensamos que eran los días perfectos para conocer lo que la capital argentina nos ofrecía. Así que con algunos pesos en las billeteras, las cámaras fotográficas preparadas, los pies bien listos para largas caminatas y, sobre todo, con un seguro en el estómago para poder resistir el hambre hasta la noche (cuando nos tocaba ir a comer donde los chinos de la calle Daguerreyra), nos dirigíamos a visitar distintos lugares. Las fotos son la muestra de nuestras ‘expediciones’ bonaerenses.
Fue en aquel Tenedor Libre, que nosotros bautizamos como Los Chinos, donde hicimos el brindis por nuestra hermandad, aún recuerdo lo que Milyon me dijo: “Acá no sólo he conocido un amigo, sino que he encontrado un hermano peruano”. Salud por eso. Por esa verdad.
Siempre tuve la oportunidad de compartir con él muchas charlas –él sabe toda mi historia con cierta persona-, sus consejos estaban ahí; así como su clásico “Venga, Venga, Salude a un amigo de Quito”.
Las despedidas son tristes –que verso tan trillado, pero a la vez tan cierto- y cuando debía volver a Lima el 4 de junio, Milyon cuidaba mis maletas, pero esta vez mientras hacía mi cola para el checking de mi pasaje. Recuerdo que faltaban sólo algunos minutos para el despegue de mi avión y era el momento del adiós. Un gran abrazo y, no lo niego, varias lágrimas marcaban ese hasta luego.
Milyon fue la persona que me recibió y despidió de Buenos Aires. El chico que siempre habla con amor de Ale y que, cada vez, que ve una foto de su querida Pinny, no deja de darle algún mimo. El compañero de las largas caminatas. El pata que siempre me sacaba una sonrisa. El parce que me brindó su apoyo. El amigo que se convirtió en mi hermano. Ahora, lo espero en Lima –como fiel aventurero regresará a su Quito natal en bus y de paso estará en la Ciudad de los Reyes-, para comer unos buenos mariscos –que sé es uno de sus platos favoritos- y más que nada, por una sencilla y contundente razón, porque es mi hermano del alma y los hermanos siempre vuelven a casa.

* Escrito en Jul. 2005

2 Comments:

  • Es muy facil e inspirador escribir algo sobre alguien a quien se quiere y sobretodo de esas personas especiales que se cruzan en nuestro camino cuando menos esperamos. Leer a gente que escribe bien y que sabe lo que escribe es muy facil tambien, saludos colega!

    By Blogger Myself, at 2:23 PM  

  • es el mejor de todos. de veradad arriesgaste creo que describes nuevamente muy bien(como lo hiciste en el ritmo que recien descubri) els entir que tienes sobre este amigo adems me gusto mucho el esta parte una sonrisa que ya es característica en él –es como si escucharás ‘Yesterday’ y sabes en el acto que se tratan de los Beatles-; metafora fina sigue mostrando eso es un carticulo muy bueno felicidades

    By Anonymous david, at 6:08 PM  

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