“Pásame la Manty”
Todo oscuro. Silencio absoluto. De pronto, un sonido algo vago, pero a la vez excitante. Parecían insípidos gemidos. Todos callados. Era la hora de dormir, sólo para algunos. Otros encontraban abrigo entre ellos. Sin embargo, de la nada, una voz interrumpe ese momento ‘algo calentón’: “Pásame la Manty”. El silencio se quebró; un bombardeo de sonrisas lo destruyó. El ‘Chino’ José, con aquel polo blanco manchado de cerveza, hacía cagar de risa a la mayoría. A los otros –nos reservamos los nombres- les enfriaba el momento, pero también los obligó a jugar de otra manera con sus labios. Ese era el corolario de la noche de fin de la universidad, donde diez muchachos –y un invitado, un abrazo Kike Limaymanta- cerraban a base de alcohol, cigarro y otros ‘inciensos’ cinco años de carrera universitaria.No era la primera noche que se reunían en la casa de Pueblo Libre de José; pero si fue la única y última en que estuvieron todos reunidos. Carlos –el ahora reportero de Canal 2- hacía su debut en estas reuniones cheleras y, que siempre, tenían como el otro invitado fiel al gran José José. Es que todos se comportaban como payasos. Las damas de aquel grupo eran Elizabeth –algunos afirman haberla visto algunas veces en la camioneta del diario La República y que se mantiene igual-; Rosalía, ahora de ‘profe’ en un colegio y que esa noche de diciembre del 2001 no sólo ponía fin a su carrera, también a su relación sentimental; Karla y Ruth, de quienes no se conoce nada desde ese día.
Aún faltan nombrar a otros personajillos más, como a Renato, que como camarógrafo siempre será un gran cantante; a Jorge, quien ahora es el gallo en RPP, el hombre de la madrugada; Luis Fabricio, más conocido como el profesor, por su cara de tío. Ah, también estaba un tal Giancarlo.
Anécdotas y rajes eran el común denominador de aquella velada. Cómo no rajar de los profesores, era el momento oportuno. Pero sobre todo, el ‘apanado verbal’ se dirigía a un dizque ‘compañero’ de taller, Renzo. No cabe duda, que al promediar la una de la madrugada del 8 de diciembre del 2001, ese joven debe haber tenido las orejas rojísimas. Y mejor aún si a la cólera, le sumamos varios litros de alcohol. Algunos se creían abstemios –el tal Giancarlo, por ejemplo-, pero esa noche sucumbió algunas veces en las redes de esa ‘rubia’ que llaman debilidad.
El baile era un tema prohibido ahí, la música pacharaca no tenía cabida en aquella sala; pero sí la del gran José José. Él sí estaba invitado, como siempre. “Dicen que soy un payaso…. Y es que en verdad soy un payaso….”. Qué tema. ‘El Payaso’. Se hacía sentir. Todos se agarraron de las manos y comenzaron a cantar. Más que una canción, todos se sentían identificados con aquella letra. Era como un himno.
La noche avanzaba; algunos ya se iban. Las risas seguían. Los rajes, también. Los recuerdos de esos últimos meses, se iban desvaneciendo. Parecía una despedida, más que una reunión de fin de carrera. Y eso es lo que fue, porque nunca más se volvieron a reunir. Algunos decidieron quedarse a recibir la mañana. Y en medio de las tonterías de ciertas personas (por ejemplo, ¿alguien sabe si Ruth cumplió su promesa de entrar a un convento?; José limpiando con su polo cerveza del piso y, seguro, en unos años más ese polo será subastado), los ojos cumplían su tarea y pedían descanso.
Así que todos se acomodaron bien, ya sea en el piso o en algún sofá. Claro, dos personitas se pegaron mucho en cierto mueble. Era algo que se veía venir, y ellos entendieron que ese era el momento preciso para un broche de oro. Todos los entendieron y callaron. Se dejaban llevar por el sonido de la pasión. Pero…. “Pásame la Manty”. Bueno pues, a veces el hambre puede contra la pasión. ¿O fue tan sólo un pan con mantequilla?.
* Escrito en Agosto 2005

4 Comments:
esta muy bueno la veradad te felicito me enganche con el articulo eres alguien que escribe muy bien gian y la veradad yo no podria contar una cronica partiendo de un pan con mantequilla jajajaja muy bueno felicidades
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cabeza Invisible, at 7:46 PM
te has fumado una buena...
naa, mentira mano, deberías de comenzar a escribir una nueva saga de algo nuevo, fácil te vuelves bestseller a lo JK Rowling!
(mientras no sea una versión porno-erótica de HP)
nos vemos!
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Anonymous, at 8:19 PM
un 80% los mejores recuerdos de la carrera seran siempre esas amanecidas, parece increible que algunas cosas simples formen parte de los mejores momentos de nuestra vida, en la simplicidad esta el gusto, como un pan con mantequilla...
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Myself, at 9:06 PM
kien dijo ke un pan con mantequilla es insipido y sin gusto, le dio sabor a este post....... akellas reminiscencias de la universidad, akellos lugares a los ke siempre volveremos en nuestras mentes y corazones...... y es ke se mantiene joven aunke pasen los años XD......
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alvaro, at 2:20 PM
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