Abrazo del alma
Sólo espera un abrazo. Que lo abrace. Siempre está ahí, con sus brazos extendidos. Quiere que lo busque, que llegue a él. Pero siento mucha vergüenza. No me atrevo a abrazarlo. Paso de largo y obvio su abrazo. Cualquiera dejaría de extenderme sus brazos, pero él no. Sigue ahí. Se le nota cansado, agotado; pero no se mueve, sigue firme, esperando que lo abrace. Tan sólo lo veo y sigo caminando. Ni siquiera me atrevo a hacerle una seña, prefiero que piense que lo ignoro.Camino en medio de tanto temor, de tanta mentira y dolor. Es que es fácil vivir en medio de tanta falsedad, en muchos casos duele menos que la verdad. Prefiero lo fácil de la vida. Me mantengo en aquella inmundicia de mundo. Sigo mintiendo, sigo pensando de manera impura, sigo menospreciando, sigo siendo el que otros prefieren que sea; no él que yo quiero ser.
Me lo vuelvo a cruzar. Si a ése que espera un abrazo mío. Tengo ganas de preguntarle “¿No te cansas de esperarme?”. No le digo nada. Otra vez prefiero obviar su mirada. Sigo aquella ruta, la fácil. Un sendero bastante sinuoso, donde perdonar sí es algo divino o, para ser exactos, caro, porque un buen regalo o que la persona me lo esté pidiendo sin cesar es el precio a pagar.
Sin embargo, los caminos –sí aquellos que creemos atajos, pero que al final se convierten en los más grandes laberintos- son pesados y te llevan a cualquier lado, menos a la felicidad. Pero en esos mismos caminos, lo encuentras, como yo lo encuentro: cansado, extenuado, pero con los brazos abiertos dispuestos a abrazarte. Lo veo cara a cara. Sangra de dolor. Pero sus brazos siguen extendidos y me abraza. Me acoge en él. Es el único momento que veo que no tiene sus brazos extendidos. Se siente mucha paz. Me siento otro. Empiezo a ver un camino, en el que al final hay una luz de esperanza. Pero él vuelve a extender sus brazos, porque no sólo espera que yo me acerque a abrazarlo, sino todo aquel que necesite de él.
Es Jesús. Aquel que tiene sus brazos esperándote para abrazarte. Quizá volvamos a caer en algún pecado, pero él siempre tendrá un abrazo cada vez que quieras reencontrarte con él. Nunca una reprimenda; sólo amor y perdón esperan por ti cada vez que te acercas a él.
Seguro algunos de los que leen este post no creen en Dios. Sólo me queda decirles que nunca está demás un abrazo. Jesús no es sólo aquel que ves en una cruz; es aquella persona que tienes justo a tu lado. Y además, es sólo un abrazo, pero que viene del alma.
* Escrito en Set. 2005

2 Comments:
que floja que esta la genteeeeeeeeeeee, que pasa gian,? ya te cansaste de publicar nuevos post? ya pessssssssssssss, tas igual que david, que les pasa????????? ACTUALICEN!!!!!!!!!!
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Myself, at 4:08 AM
jmmmmmmm....... nu io no kreo en jesus, talvez en DIos, pero de todas maneras... siempre es válido cualquiera abrazo, de donde sea que la fé venga.... saludos camarada blogger
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alvaro, at 1:34 PM
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